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He creado esta web para reunir en un mismo sitio información sobre mis líneas de investigación, publicaciones, comentarios, redes sociales, enlaces,… que pueden ser de interés para alumnos, profesores, colegas, etc. Arriba encontrarás distintas pestañas que te darán acceso a mi curriculum, conferencias y el calendario de mis intervenciones entre otros. Puedes dejar tus comentarios en cada sección en el enlace que encontrarás al final de ellas. Espero que te guste y te sea útil, y si lo necesitas, no dudes en ponerte en contacto conmigo.

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A continuación podéis leer las últimas entradas de mi blog en donde compartiré noticias y reflexiones relacionadas con la Criminología.

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Prisión permanente revisable a debate

Julián Carlos Ríos Martín, profesor de Derecho penal de la Universidad de Comillas de Madrid, ha preparado el power point que os enlazo a continuación con la intención de responder a los argumentos populistas que se están escuchando en los medios de comunicación y en las redes sociales a favor de la prisión permanente revisable.

Podeis usarlo y difundirlo, porque está hecho con esa intención.

Prisión permanente(5)(1)

La delincuencia y la inmigración: Dos fenómenos sin relación

Es frecuente asociar la inmigración con la delincuencia. Según una encuesta internacional (International Social Survey Programme), el 51% de los encuestados de toda Europa y el 50,3% de los españoles está de acuerdo o muy de acuerdo con la afirmación “los inmigrantes hacen que aumente el índice de criminalidad”. También las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas muestran que el aspecto negativo de los inmigrantes que en mayor medida se destaca, a bastante distancia de los siguientes, es el relacionado con la delincuencia y la inseguridad; y entre los encuestados que menos simpatía tienen por los inmigrantes, la mayoría argumenta que es debido a su vinculación con la delincuencia y el crimen organizado.

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Pero si en lugar de acudir a percepciones subjetivas acudimos a investigaciones científicas encontramos algo muy diferente: más de un siglo de estudios indican que la tasa de de delincuencia es menor entre los nacidos en el extranjero que entre los nacidos en el país. Según datos oficiales de EEUU entre 1990 y 2012, cuando la inmigración tanto legal como irregular alcanzó niveles históricos, la tasa de delincuencia a nivel nacional disminuyó, sobre todo en ciudades y regiones de alta concentración de inmigrantes como Los Ángeles, las ciudades fronterizas de San Diego y El Paso, Nueva York, Chicago y Miami (Rombaut y Ewing, 2017).

Los resultados en España son similares. Ha sido el país europeo con el mayor crecimiento de población inmigrante. De hecho, entre el año 2000 y el 2014 hubo un incremento exponencial de la población inmigrante, llegando a representar un 10% del total de la población según datos del Instituto Nacional de Estadística. Este aumento de población inmigrante no se ha acompañado de un incremento de las tasas de criminalidad. Por el contrario, la tasa de delincuencia en España ha descendido ligeramente, siendo España el tercer país europeo con menor tasa de delincuencia según datos de Eurostat. Es decir, durante el tiempo que la población inmigrante ha crecido considerablemente en España, la delincuencia ha experimentado un leve descenso.

En España se realizó en 2012 un estudio sobre las tasas de criminalidad y de inmigración que tuvo en cuenta también las tasas de desempleo, el nivel de estudios de la población, la concentración de población en zonas urbanas, las edades, el origen de la población inmigrante y el PIB per cápita. Según este estudio, tras controlar las variables género y educación, concluye que las características de la inmigración latinoamericana ha evitado el aumento de las tasas penales en España a pesar del aumento de población. El resultado de esta investigación es totalmente coherente con la llamada “paradoja latina” en los EEUU donde la inmigración desde México ha reducido las tasas de criminalidad del país. También los rumanos con niveles educativos más bajos contribuyeron en un principio a un aumento de las tasas de criminalidad, pero en la medida en que su tamaño y composición ha ido cambiando, su tasa de delincuencia ha descendido hasta ser menor que la de los nacionales. (Alonso-Borrego et al).

Estudios europeos también encuentran evidencias de la falta de relación entre ambos fenómenos. Concretamente se ha analizado la supuesta relación entre la concentración de inmigrantes en determinadas zonas de Bélgica y el nivel de delincuencia durante cinco años. Tras realizar un análisis multivariable de varios grupos con procedencia étnica diversa se obtiene como resultado que no existe esa relación directa entre inmigración y delincuencia, y que las condiciones socio económicas, concretamente el desempleo, es una variable que explica mejor que la procedencia extranjera la delincuencia en la comunidad (Bircan y Hooghe, 2011).

A veces, hay áreas o barriadas en algunas ciudades con tasas altas de delincuencia donde también hay una alta tasa de inmigración. Un estudio comparó a los portorriqueños que vivían en la ciudad de Nueva York, quienes tenían tasas elevadas de homicidios, con los portorriqueños que vivían en otras partes de EEUU, que tenían tasas similares a los de la población oriunda blanca. Este resultado permite concluir nuevamente que no hay relación entre la inmigración y la delincuencia, ya que inmigrantes de una misma procedencia que se asientan en áreas distintas tienen una diferente tasa de delincuencia (Rosenwaike y Hempstead, 1990). Estos mismos resultados se han obtenido en estudios similares con mexicanos y cubanos (Lee, Martinez y Rodriguez, 2000). Por ello, los científicos consideran que la diferente tasa de delincuencia de los inmigrantes depende de las condiciones de violencia de las áreas de acogida.

Es más, un número considerable de investigaciones demuestran que, a pesar de que el contexto social de acogida influye en el comportamiento criminal de los residentes inmigrantes y nativos, en numerosas ocasiones, cuando se comparan ambos grupos, se observa una menor tasa de delincuencia de los inmigrantes (entre otros, Portes y Stepick, 1993; Hawkins, 1999; Martinez y Lee, 2000).

En resumen, un siglo de investigaciones sobre la supuesta relación entre inmigración y delincuencia demuestran que la participación delictiva de los inmigrantes es diversa y, a diferencia de lo que piensa la opinión pública, suelen tener una tasa de delincuencia menor que el grupo de nativos y presentan más resistencia a la delincuencia en contextos desorganizados. Por todo ello, tal vez deberíamos preguntarnos de dónde surge la percepción de que los inmigrantes aumentan la delincuencia en nuestras calles y con qué intereses.

 

Las conquistas sociales según la Criminología

El pasado 12 de enero se estrenaba en el Teatro María Guerrero de Madrid la obra ‘Voltaire-Rousseau: La disputa’, de Josep María Flotats. En un momento de la representación Voltaire dice a Rousseau: “La política, mi querido amigo, nunca es algo más que la posibilidad ofrecida a gente sin escrúpulo de oprimir a gente sin memoria”.

Precisamente con la desmemoria parece querer jugar el señor Arenas. Haciendo un uso literalista de cada una de las palabras que forman el concepto, pretende convencernos de que un cambio legislativo provocado por la presión mediática de un colectivo concreto, que nos aleja de la senda marcada por la (tan amada) Constitución, es una “conquista social” por el hecho de emanar de “la sociedad”.

Los argumentos del Partido Popular son los siguientes:

  1. “Hay una corriente de opinión pública muy mayoritaria en favor de la prisión permanente revisable tal como está prevista en nuestro Código Penal”.

Que el ciudadano de a píe sienta rabia al pensar en el asesino de una niña de 17 años es normal, pero la función de un Estado es tomar decisiones que estén por encima de la visceralidad que invade al ser humano. Debe tomar decisiones en base a los conocimientos científicos disponibles, y estos no han indicado jamás que aumentar la duración de penas, ya de por si muy extensas, provoque un descenso en la delincuencia.

Nagin y Pogarsky (2003) llevaron a cabo un estudio que encontró que la certeza del castigo si alteraba los niveles de delincuencia, pero que la severidad no jugaba ningún papel.

Los ciudadanos no conocen el sistema jurídico, el contenido de la ley ni el derecho penal, y tienen una concepción poco realista de la severidad de las sanciones penales, incluso de delitos que suelen recibir bastante atención de la opinión pública, como es el caso de los sancionados con esta pena. Por lo general, el ciudadano tiende a infraestimar la severidad de las sanciones (Roberts y Hough, 2005b).

  1. “Existe en muchos países”.

Seguramente todos habremos escuchado el dicho: “si los demás se tiran por un puente, ¿tú te tiras?”. Suelen utilizarlo las madres. Usar ese argumento en política es muy peligroso, porque a lo largo de la historia otros países han hecho barbaridades y, por suerte, no todos les siguieron hasta el precipicio.

Más allá de lo vació de este argumento, la afirmación es, como poco, imprecisa. En Alemania la revisión se produce como norma general a los 15 años, pudiendo alargarse por motivos de especial gravedad, pero la media de cumplimiento está en los 19 años, significativamente inferior a lo que establece la norma española. En España la primera revisión es a los 25 años. En definitiva, si se condenase a dos personas a la vez en cada uno de estos sistemas, en Alemania podría estar en libertad hasta 10 años antes que el condenado español. En Italia la privación de libertad no puede durar más de 30 años. No parecen sanciones que puedan equipararse.

  1. “Cuando una persona cometes delitos gravísimos, es conveniente constatar si se ha producido la rehabilitación”.

Una vez más, con esta afirmación se prescinde por completo de acudir a las evidencias científicas. A continuación expondré alguno de los estudios que contradicen esta afirmación.

Huizinga y Henry en 2008 concluyeron tras la realización de un pormenorizado estudio que: “la elección de intervenciones menos severas está justificada sobre la base de sus costes y de que la evidencia indica que unas sanciones más severas pueden resultar en niveles más elevados de delincuencia, prolongar la carrera delictiva y criminal de los individuos y, por lo tanto, resultar en un nivel más reducido de seguridad ciudadana”.

El efecto de disuasión especial que puedan tener este tipo de penas privativas de libertad, se anula por los efectos negativos que les son intrínsecos. Refuerza la identidad desviada de los penados y los estigmatiza social y económicamente.

Por todo esto, y mucho más, estas declaraciones no pueden conducirnos a otro lugar que no sea la rabia y la impotencia. Si siguiésemos la lógica que el Partido Popular está defendiendo, deberíamos atacarles personalmente, hacer referencia a lo que merecen los condenados por corrupción, y legitimar todo ello por la gran cantidad de personas que lo secundarían. Pero como nuestra labor como criminólogos en potencia es estudiar y demostrar con evidencias que se equivocan, seguiremos trabajando para alcanzar las verdaderas conquistas sociales, las que no transmitan el mensaje de que la única solución que encuentra el ser humano para sus problemas es encerrarlos y tirar la llave.

Autor: Francisco Javier Sepúlveda Rubio. Alumnos de 3º del Grado de Criminología de la Universidad de Málaga. Comentario hecho en el contexto de la asignatura “Predicción y prevención de la delincuencia”.

¿Es la prisión permanente revisable una conquista social?

Para poder discutir sobre la prisión permanente revisable y determinar si es una conquista social o no, hay primero que ponerse de acuerdo en el punto de partida.

Desde los condicionantes de un Estado social y democrático de Derecho, el objetivo de la política criminal, más que centrarse en si debe ser punitivamente más moderado o más riguroso, debería centrarse en si las estrategias de prevención de la delincuencia reducen la exclusión social de los que entran en conflicto con la ley. Solo el respeto a los principios del estado de derecho y las garantías individuales de todos los ciudadanos hace que su estrategia de prevención de la delincuencia sea asumible en los países democráticos.

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Desde esta perspectiva, toda estrategia de prevención de la delincuencia con un enfoque inclusivo debe pretender asegurar que el sospechoso o condenado se encuentre, tras su contacto con los órganos del control penal, en iguales o mejores condiciones individuales y sociales para desarrollar voluntariamente una vida conforme a la ley (Diez Ripollés, 2014). Muchas investigaciones criminológicas han demostrado con datos empíricos que una de las estrategias más eficaces para prevenir la delincuencia es aumentar los niveles de inclusión. Por el contrario, la producción de exclusión social de sospechosos, condenados y excondenados por las instituciones del control penal genera mayor delincuencia a medio y largo plazo.

Si admitimos estas premisas, corroboradas científicamente, estamos en condiciones de entender por qué la prisión permanente revisable no es una conquista social, sino una involución rentable en términos electorales que ofrece una imagen dura frente a la delincuencia y el delincuente aunque no sea eficaz en la lucha frente a su reducción.

La prisión, como la entendemos actualmente, fue una conquista social en el siglo XVIII. Ese nuevo concepto de prisión vino a reemplazar, con una finalidad humanitaria, la pena capital, el exilio, la deportación y diversos castigos corporales. A lo largo del siglo XX se sucedieron diferentes formas de entender la prisión, que evolucionaron al ritmo que la investigación empírica iba dando muestras de su falta de eficacia, de sus consecuencias criminógenas y del efecto de prisonización de encierros de larga duración.

Durante el siglo XXI se ha producido un claro divorcio entre la política criminal y los conocimientos sobre la pena de prisión como estrategia de prevención de la delincuencia. Actualmente existen tratamientos eficaces para delincuentes sexuales, homicidas, maltratadores, etc., disponemos de penas alternativas a la prisión que dan muy buenos resultados y se sabe a ciencia cierta que privaciones de libertad superiores a 15 años son contraproducentes.

Las conquistas sociales en el campo de la política criminal son aquellas que, reduciendo los costes personales de la víctima y de los victimarios, consiguen evitar comportamientos delictivos. Desde esta perspectiva, la única que debe tenerse en consideración en las sociedades democráticas avanzadas, la prisión permanente revisable no es una conquista social, más bien se trata de una respuesta emocional, basada en sentimientos de venganza. Son las respuestas viscerales que proceden de lo más emocional y que no atienden a la racionalidad de los datos ni de las investigaciones sociales. Son sentimientos que permite justificar sin límites el endurecimiento de las penas aunque se sepa con certeza, no solo que no funciona, sino que llega a generar más delincuencia a medio y largo plazo.

Lejos de ser una conquista social, la prisión permanente revisable no es más que el reflejo de la deriva moral por la que se despeña la sociedad actual en su compromiso con la inclusión social.

Mentores en Málaga

Te ofrezco leer este artículo periodístico que nos informa de que la asociación Citywise busca voluntarios para poner en marcha un programa de mentoring con niños en situación de riesgo de exclusión en Los Asperones, La Palmilla, San Andrés y Cruz Verde

Se buscan 'hermanos mayores' contra el fracaso escolar

http://www.diariosur.es/accion-solidaria/buscan-hermanos-mayores-20171005153032-nt.html

Saca tus propias conclusiones a la luz de lo que la Colaboración Campbell opina de estos programas de prevención de la delincuencia.

El poder de la posverdad

La posverdad es un neogilismo que se refiere a las mentiras apoyadas en las emociones. Se trata de afirmaciones que no son ciertas y que la apelación a las emociones determinan más su credibilidad que el hecho objetivo cierto que las desmiente. La apariencia de verdad es más importante que la propia verdad.

Unknown.jpegEjemplos de posverdad son muchos de los argumentos que se usan por los nacionalistas , independentistas, cuyo anclaje en sentimientos de identidad del endogrupo frente al exogrupo tienen más poder que el régimen jurídico existente, la completa ausencia de apoyos internacionales o la evidente imposibilidad económica de subsistir en un mundo capitalista y conectado como en el que vivimos.

 

Otros ejemplos de posverdad son los estereotipos y prejuicios que contruímos frente a los otros. La alteridad se mantiene es posverdades. Es lo que Raumbout (sociólogo norteamericano) denomina “ideas Zombies”, porque a pesar de que se desmientan continuamente por datos objetivos y estudios científicos, siguen vivas en el imaginario popular. Esto lo dice Raumbout con respecto a las ideas que relación la inmigración y laUnknown-1.jpeg delincuencia, las cuales se han desmentido por una plétora de estudios sin que ello sea suficiente para que en el imaginario popular permanezca tal conexión. Es así porque se apoya en sentimientos de miedo, inseguridad y amenaza, por lo que dichas posverdades resisten por tratarse de una estrategia defensiva básica.

El poder de la posverdad es que condiciona las relaciones sociales, y lejos de integrar, promueven la diferencia y la desigualdad social, lo que no contribuye a la pacificación social.